jueves, 15 de octubre de 2009

El otoño


Hace días que astronómicamente está con nosotros, pero la ausencia de lluvias y las temperaturas relativamente altas han hecho que lo sintamos menos.

Pero los signos son inequívocos: el color de los bosques, la presencia de setas y hongos y el olor a castañas asadas nos lo recuerdan a diario

En la ciudad en la que vivo desde principios del otoño hasta bien entrado el invierno están presentes los castañeros.

Recuerdo de pequeño que las tardes de los domingos iba con mis padres a comprar una docena de castañas. Había que esperar porque se formaban colas de personas con la misma intención y el asado de las castañas lleva su rato. Pero cuando te daban las castañas, envueltas en un cucurucho de papel de periódico, no sé que me gustaba más, si el olor que desprendían, el calor que quemaba las manos o el sabor de ese fruto humilde de un árbol que está casi en extinción por una enfermedad causada por un hongo.

De esas tres cosas me voy a quedar con el aroma a castañas asadas, al fin y al cabo este blog nació para rendir honor a esas sensaciones aromáticas que tenemos grabadas en el subconsciente más infantil.

Ahora tengo que salir de casa y voy a pasar junto a uno de esos castañeros que en otoño hacen su particular agosto. Aspiraré profundamente, cerraré los ojos y me dejaré llevar a los tiempos en los que había lugares vírgenes en mi cabeza para almacenar sensaciones que han resultado indelebles en el tiempo.

3 comentarios:

i met you dijo...

me quedo con el calorcito en las manos del cucurucho de papel de periódico. Los guantes no erán demasiado térmicos.
bss

por aquí las castañas van sobradas...
bss otoñales

Magnolia dijo...

Gracias I met you, siempre es un placer encontrar tus comentarios en este blog.

Un poco de "calorcillo" otoñal para ti

Belén dijo...

En mi ciudad ha llegado el otoño de repente... pero siempre me ha agradado mas las bajas temperaturas que las altas...

Besicos