
El 12 de febrero de 1809 nació en Inglaterra Charles Darwin. Después de cursar estudios en Teología, Botánica y Medicina tuvo la oportunidad de participar en una expedición de investigación cartográfica y naturalista a lo largo del mundo y durante 5 años.
El viaje, uno de los más famosos en los anales de la ciencia, se realizó en el Beagle, un barco de reconocimiento de la Marina Real Británica, entre los años 1831 y 1836 y le permitió viajar por América del Sur, las islas del Pacífico, Australia, Nueva Zelanda y el sur de África.
Se cumplen, pues, 200 años del nacimiento de uno de los científicos que cambiaron de forma decisiva la visión de la naturaleza y la concepción teocrática de la misma.
El primero de los golpes definitivos a considerar la biblia, y los textos sagrados de la religión católica, como el único referente para explicar el mundo y la naturaleza fue el dado por Copérnico (1473-1543) cuando cuestionó el geocentrismo postulando que la Tierra era un planeta más que giraba en torno al Sol. Al pobre no lo quemaron de milagro... tal vez porque se les murió antes de que pudieran echarle el guante.
El segundo, y definitivo golpe, lo dio Darwin con su libro "El origen de las especies".
Este libro fue la consecuencia de muchos años de investigación, toma de datos, clasificación metódica y libertad para pensar y argumentar lejos del corsé que imponían (y siguen queriendo imponer) las clases más conservadoras del clero y la sociedad occidental.
A lo largo de aquellos 5 años de investigación por todo el mundo Darwin fue encajando las piezas de lo que veía, de los fósiles que encontraba y de la observación de la adaptación de las especies vegetales y animales al medio en el que se desarrollan. La prueba definitiva la encontró en las islas Galápago, observando las conchas de las tortugas y cómo éstas se habían adaptado a las condiciones de vida, vegetación, depredadores... de cada isla del archipiélago.
Para los no versados en el tema, diré que las ideas de Darwin se basan en los siguientes principios:
- En un mundo cambiante, los organismos también cambian y con el paso del tiempo unos se extingen y también aparecen especies nuevas.
- Todos esos procesos de cambio son graduales y continuos, realizándose en todo momento.
- Los organismos que presentan semejanzas, aunque pertenezcan a distintas especies, descienden de antepasados comunes y, por tanto, están emparentados.
- La selección natural es la que origina estos cambios evolutivos.
En la época de Darwin todavía no se conocía la genética ni qué era lo que transmitía de generación en generación los cambios evolutivos. Ahora sabemos que es por la vía de la reproducción por la que las mutaciones, cuando sirven a los organismos para estar mejor adaptados al medio, hacen que la especie evolucione.
Si todo esto fue revolucionario cuando el 24 de noviembre de 1859 Darwin publicó su libro (que por cierto, se agotó la primera edición el mismo día de la publicación), terminó de granjearse el odio más visceral de los peapilas cuando en 1871 publicó "El origen del hombre" en el que se recogía que el hombre, lejos de haber sido creado por Dios a su imagen y semejanza, no era distinto de otros organismos vivos y, por tanto, sujeto a las mismas leyes evolutivas que ellos.
Darwin nunca dijo que los humanos descendiesen del mono, ni ningún científico medianamente serio lo ha dicho jamás. Esa idea la han argumentado las personas a las que les ha interesado desprestigiar y meter cizaña para intentar echar abajo la teoría evolutiva de Darwin. Antes eran los "Creacionistas" y cuando su rancia teoría bíblica perdió todas las batallas científicas y legales han mutado a los llamados seguidores del "Diseño inteligente" con su Instituto Discovery (Washington) (subvencionado entre otros por el Vaticano) que alienta las dudas sobre la evolución y cualquier método científico que cuestione la existencia de un "creador".
Es curioso que en el mundo de las religiones, para las gerarquías, cuanto más "oscuro" está todo es mejor para ellos... pero mucho peor para el resto de los mortales. La educación, el conocimiento, la investigación, la libertad para pensar, comunicar y debatir es "luz" que convierte en polvo a los "vampiros".
Darwin era creyente y se dice que él mismo pensaba con desazón que con su teoría "mataba" la existencia de Dios, que ya no era necesaria la figura del creador que en 7 días había hecho con sus manos el universo, el sol, la tierra, la luna, las plantas, los animales... y a Adán y Eva.
Pero añadía, al igual que los protagonistas de la serie CSI, que "
¡LAS PRUEBAS, SON LAS PRUEBAS!".