martes, 9 de diciembre de 2008

Una de armarios


La mamá de Scott se metió en al armario para demostrarle que allí dentro no había nada a lo que tenerle miedo... ¡pero ella nunca salió!

¿A qué huele un armario con o sin mamá de Scott?

Los de ahora a cualquier cosa, pero los de antes a naftalina.

La naftalina se empleaba generosamente en forma de bolas para que las polillas no hicieran de las suyas con los tejidos de lana y algodón, pero el "aroma" que dejaba en la ropa era penetrante, molesto y hasta tóxico.

Con la revolución y la evolución de los tiempos, en cualquier supermercado tienes un montón de productos, saquitos, frascos, pastillas... que hacen un efecto parecido a la naftalina de toda la vida, pero sin su olor delatador.

Algunos de estos productos, desde el punto de vista toxicológico, son peores, especialmente los que utilizan paradiclorobenceno.

Hay alternativas más naturales, aunque no sé hasta qué punto igual de efectivas. La lavanda es una de ellas y el uso de madera de cedro rojo otra.

En cualquier caso y con el tiempo que usamos la ropa, que de una temporada a otra se queda "demodé", no sé si, de temporada en temporada, a las polillas les da como para zamparse todo el vestuario... y ya de paso, también a la mamá de Scott.

1 comentario:

i met you dijo...

jejeje! no eres tan difícil!