martes, 16 de diciembre de 2008

El mundo en el que vivimos


He tenido que dar una charla ante estudiantes sobre salud, hábitos saludables de alimentación, enfermedad y terapias, todo ello desde el punto de vista del primer mundo en el que vivimos y el contraste con el tercer mundo... del que solemos oír hablar en los informativos, y del que no hacemos mucho caso.

Pero es demoledor comparar cifras, estadísticas, estudios, proyecciones de futuro... mientras nosotros nos perdemos en discusiones sobre el calentamiento global, la fragancia que vamos a regalar estas navidades o el capricho que nos vamos a permitir a pesar de la crisis.

¿Crisis? ¿Cambio climático? ¿Protocolo de Kioto? ¿Dietas de adelgazamiento?... pero ¿de qué hablan estos absurdos hombres blancos?

Cito algunos de los datos que tuve que recopilar para la conferencia. Son relativos a la sanidad y las condiciones de vida en los países de bajo desarrollo:

  • 1000 millones de personas viven en la pobreza extrema.
  • 800 millones tienen una alimentación insuficiente.
  • El 25% de los niños del tercer mundo sufre malnutrición.
  • 11 millones de niños menores de 5 años mueren al año por enfermedades que se pueden prevenir.
  • Medio millón de mujeres mueren al año durante el parto.
  • Los progresos contra el Sida y otras enfermedades infecciosas son prácticamente nulos.
  • Millones de personas no tiene acceso al agua potable.
  • Millones de personas carecen de los servicios básicos de salud.
  • Hay enfermedades que “no es rentable” investigar. Los posibles compradores de los fármacos no tienen dinero para ello.
  • El 85% de la humanidad no puede pagar los fármacos que necesita.
  • Los países pobres carecen de estructuras sanitarias para conservar y repartir los medicamentos.
  • La ayuda internacional se muestra insuficiente para paliar esta situación.
  • La falta de agua potable, alimentos y medicamentos conlleva morir por enfermedades de fácil cura.
  • La falta de personal sanitario con formación adecuada es clave en esta situación.
  • Las patentes de muchos medicamentos impiden la fabricación barata de esos recursos.
  • El choque cultural y el apego a determinadas creencias o medicinas alternativas por parte de determinadas culturas conlleva el rechazo de tratamientos que podrían curarles.
Todo esto unido a un dato "esperanzador" y escalofriante: la esperanza de vida en el mundo a lo largo del siglo XX ha pasado de ser menor de 40 años a cerca de los 80.

Pero como todo dato estadístico, puede ser muy engañoso. En el primer mundo: Norteamérica, Europa, Australia y Japón se supera esa cifra de los 80 años.

Sin embargo, en la mayor parte de África no se llega los 45 años de vida media.

En fin, que en este primer mundo en el que vivimos se enferma y se muere de sobrealimentación y de abundancia y en ese otro, al que damos la espalda constantemente, el abandono, el hambre, la miseria, la explotación de sus recursos naturales, son los compañeros del día a día.

Y a esos les decimos que no contaminen, que estamos agotando los recursos del planeta, que tienen que reciclar...

Para eso sí, para eso sí los incluimos dentro de los que tienen que arrimar el hombro.

Después de la conferencia y el debate, me quisieron invitar a un café que tuve que rechazar, porque entonces, al igual que en este momento, se me quedó un muy mal cuerpo.

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