lunes, 29 de diciembre de 2008

Cambio climático


Se habla y se informa hasta la saciedad del aparente cambio climático. Porque haberlo, haylo, como las meigas, y parece que todo lo que pasa en la naturaleza, lo malo, claro, es responsabilidad del cambio climático.

Los medios de comunicación, que no se caracterizan por ser muy rigurosos y contrastar las noticias que dan, lo tienen como la panacea para llenar páginas y páginas. No digamos nada de los informativos de TV que les encanta sacar las imágenes más morbosas de incendios, riadas, tormentas, temporales... Caen cuatro copos de nieve y ya están allí los de los informativos para decir que la nevada ha sido la releche.

Los políticos de todo color también se apuntan al carro de que tenemos que hacer algo para evitar dicho cambio y ahora las empresas han encontrado el filón para colgarse medallas medioambientales.

¿A qué me refiero? Pues a que ahora no hacen más que tirarse el moco toda esta gentuza a costa de que "compensan" las emisiones de CO2 que producen con su actividad.

Hasta hay un anuncio de coches en el que largan la lindeza de que sus emisiones de dióxido de carbono son nulas porque por cada coche que venden plantan una docena de árboles.

Ese mismo razonamiento lo emplean aseguradoras, eléctricas, empresas de todo tipo... y hasta los bancos y cajas de ahorro.

Pues bien, eso es una falacia como otra cualquiera, aunque en este caso avalada por una dudosa directiva europea.

¿Qué es lo que falla en toda esta historia? Pues varias cosas.

Lo de compensar las emisiones es tan absurdo como lo de comprar derechos de emisión de los países pobres por los ricos. Así los ricos siguen emitiendo y contaminando como antes y los pobres los venden porque tampoco los podrían utilizar con su potencial industrial y de nivel de vida. ¿Qué sale caro para los ricos?. Pues mire, tampoco, que para eso está el quitar de los fondos de ayuda al desarrollo del tercer mundo la cantidad necesaria... que antes iba en proyectos y ahora se le pagará al gobierno de turno para que se perpetúe en el poder y los de su tribu o etnia machaque mejor y más rápido a las de la oposición. Aunque igual se les acaba el chollo a los tiranos de turno a nada que encontremos 3 ó 4 cúpulas para que las pinte el artista de turno.

Y he focalizado en el tercer mundo porque las plantaciones de árboles y actuaciones ambientales se llevan a cabo allí, donde el terreno es baratito y no hay que poner riego por aspersión o goteo... porque, con el calor que hace, no tiene ni el agua necesaria para sus primeras necesidades. En el primer mundo el terreno lo dejamos para hacer polígonos industriales, campos de golf y urbanizaciones, que eso sí da pasta, porque los que tienen problemas en estos momentos no son precisamente los proyectos de lujo.

Otra cosa que falla es que las actividades y emisiones de todas esas empresas se realizan aquí y ahora y esos arbolitos plantados en la otra parte del mundo necesitarán de diez, quince o veinte años para desarrollarse y fijar CO2 en cantidades significativas, jeje, sí, sí, ese que hace 20 años se emitió por el tubo de escape del coche súper ecológico del anuncio.

Claro que el árbol va a fijar CO2 y liberar O2... hasta el día que fortuita o intencionadamente se queme. En ese momento volverá a emitir tanto o más CO2 a la atmósfera.

Y si lo talan, pues ya sabéis cuál será el destino: papel para nuestros cuartos de baño, hojas para garabatear en una reunión tediosa, o soporte de la propaganda del híper de turno.

Señores: para ir de concienciado en temas medioambientales sobre el cambio climático, no hay otra que la de consumir menos, reciclar más y cambiar los modelos energéticos que tenemos. A parte de controlar la natalidad, que es una bomba mucho más explosiva y de efectos más inmediatos que los que nos depara el clima. Y esta época de navidad es el paradigma del despilfarro y del consumo de energía irresponsable.

Todas, absolutamente todas las actividades que desarrollamos, directa o indirectamente, contaminan y son causa del aumento del CO2 en la atmósfera.

Como este es un asunto que no va a pasar de moda, volveré a él en otras ocasiones, pero de una forma muy crítica con la corriente imperante, que es la que vocean y amplifican muchos sectores interesados en todo este tema... aunque su interés va por otros caminos que los ecológicos y altruistas que predican.

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