sábado, 10 de mayo de 2008

Perfume de mujer


Vuelvo a los perfumes, pero esta vez perfumes adultos, perfumes que se aprecian cuando se mezclan los olores personales y la picardía del deseo.

Hoy he abrazado a una mujer, una mujer que no me es indiferente, y he sentido como su perfume me embriagaba.

Olía a ella, a mujer, a hembra excitada, a esa fragancia que hace que me vuelva loco. ¡Que a gusto he estado!

Recuerdo que hace muchos años, cuando estaba estudiando en la universidad, había una chica que me gustaba. No demasiado, todo hay que decirlo, pero sí lo suficiente como para hacerle un poco más caso que a las demás.

Un día llegó al bar de la facultad, lugar en el que en determinados momentos del curso pasábamos más tiempo que en clase, y me levanté para darle dos besos de saludo.

Un aroma maravilloso me envolvió completamente.

Me quedé como lelo durante un rato, perplejo por esa sensación de cautividad de la que no podía librarme.

Creo que fue ella la que me preguntó a ver qué me pasaba. Balbucí una excusa y terminé diciéndole que me gustaba mucho como olía.

Mi compañera se rió y me dijo que era consecuencia del gel de baño que usaba: S3 de Legrain.

Ni que decir tiene que la siguiente vez que me tocó hacer la compra del piso de estudiantes en el que estaba, aparecí con un bote de kilo del maravilloso gel.

Y si. oye, sí que olía bien, pero...

Pero descubrí que el olor que me encantaba de mi amiga no solo se debía al bendito jabón, que había algo más que sin ella no se daba, y que eso era el perfume de mujer, esas feromonas que a determinados individuos nos trastornan y nos hacen respirar profundamente. Y que convierten en algo exótico y misterioso el perderse en el cuello de esa persona.

La mujer de la que hablaba al principio tiene esa cualidad, por lo menos para mi. Y la tranquilidad y bienestar que siento cuando aspiro su aroma es incomparable con cualquier otra.

¿Será el perfume de mujer?... ¿o será simplemente el amor?

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