martes, 6 de mayo de 2008

Marketing y fúmbol


Iba a escribir un artículo sobre el nivel intelectual de futbolistas y futboleros, pero me deprime tanto el tema, que casi solo lo rozo de pasada.

Esto viene a que el domingo, el lunes... y no sé cuántos días más, la noticia de cabecera de periódicos y televisiones es que el Madrid ha ganado la liga.

¿Noticia de primera plana? ¿Y tanto día? Hombre, por un lado deja en segundo plano el asunto del cambio climático y las teorías catastrofistas AlGorianas, que es cosa buena, pero por otro... joder!, qué desolación.

Pregunta: Habéis ganado la liga, ¿qué se siente?
Respuesta (tres jugadores del R. Madrid): ¡Campeones, campeones, oé, oé, oé!

Pregunta: Pero, ¿estáis contentos?
Respuesta: lalalá, lalalá, lalalá... (u otra respuesta más obscena e insultante para personas y equipos contrarios)

En otros clubes que no les va tan bien, los aficionados les gritan a los jugadores en tono peyorativo eso de ¡mercenarios, mercenarios, que sois unos mercenarios, que no sentís los colores!

Anda, pues claro. ¿O se piensan que los portugueses, brasileños, holandeses, argentinos, rumanos.... un buen día vieron la luz como el apóstol S. Pablo, y emigraron a esa u otra ciudad a jugar gratis por amor a los colores de un equipo?.... Equipo, que por cierto, es una sociedad anónima, y sus jugadores son trabajadores multimillonarios. Vamos, que la gente no se aclara ni con doble programa de centrifugado.

Y eso otro de: "¡Tenemos que salir a morir!" Pues vale, se encargan unos féretros y a correr.

O lo otro de "solo nos vale ganar o ganar". Pues nada, majete, cómprate un juego de bingo, y juega tú solo, de lo contrario puede que ganes, empates o pierdas.

Y aquello de vamos a rendir el 200%. Ufff, esos no aprobaron ni 3º de la ESO donde se estudia el rendimiento de las máquinas... que por supuesto, como habrás intuido, no puede ser mayor del 100%. Para llorar.

Y la gracia de "Vamos a hacer historia". Pues claro, porque la historia se hace se gane, se pierda o se salga por piernas.

En fin, que el mundo del fútbol es el de la simpleza elevada al cubo. Y ya se sabe, la vida es simple para los simples.

Antes era aquello de "pan y circo" y ahora "marketing y fúmbol"... con la bufandita, el gorro, la camiseta oficial de marca, hasta arriba de pacharán y el repertorio de insultos para el árbitro y jugadores, propios o contrarios, bien a mano.

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