
¡Vaya mes de mayo!. Hoy acaba y no sé si ha habido un solo día que no haya llovido o haya habido tormenta.
Me hace gracia cuando veo las noticias y salen los agricultores, viejecitos campesinos y señoras del medio rural diciendo que nunca en la vida habían visto llover así, o que vaya tamaño tenía el granizo que ha descargado por la tarde entre truenos, rayos y centellas... y es que el recuerdo humano tiene eso y los medios de comunicación lo explotan hasta la saciedad.
No sé si llueve más o menos que antes, o si graniza con más fuerza ahora que antaño, pero las televisiones y medios de comunicación se encargan de hacer cada noticia de éstas en única, en lo más de lo más y, de paso, hacen un flaco favor a la objetividad y a la serenidad que hace falta para valorar hasta qué punto hay o no cambio climático y en qué medida.
La lluvia de todos estos días me gusta. Todo está verdísimo y huele a tierra mojada, a "reino fungi"... y a mi es un aroma que me gusta.
Además, lluvia ahora significa un verano sin problemas de agua, con los campos verdes, con los arroyos de alta montaña vivos y alegres, con los pantanos rebosantes.
Y con todos los agoreros "Algorianos" mordiéndose los huevillos porque no pueden exgrimir eso de que "cuanto peor, mejor".
Brindemos con agua, como cuando era pequeño...

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