
Hoy no me encuentro muy bien de ánimo. Estos días, y hoy a la tarde también, he estado recopilando información, clasificando escritos, recordando sucesos, hilando pruebas... porque tengo que preparar un juicio que tengo contra la Administración.
La Administración es una maquinaria muy pesada, tiene todo el tiempo del mundo y todos los recursos habidos y por haber... pero no siempre tiene razón.
Tengo un juicio por una resolución injusta en mi contra y también en contra de otra gente que estaba junto a mi y me pesa hasta decir basta el daño que les han infringido. Me siento responsable, aunque ellos me liberen de tal carga... pero yo la llevo encima.
Es la lucha de David contra Goliat.
La Administración tendrá muchos recursos y mucho personal, pero lo que no tiene es la dignidad y la estima individual y personal y eso le lastra.
Yo sé que tengo razón, lo que no sé es si la jueza a la que le tocará dictar sentencia sobre mi recurso apreciará mis razones, mis pruebas, mis argumentos... y se pondrá de parte del más débil que soy yo.
Porque una cosa es tener razón y otra que te la den, y en temas legales, cuando vas a un juicio, eso siempre es una incógnita, ya que te pueden salir con aquello del artículo 9.
¿El artículo nueve?... ¡pero si no existe!
Pues precisamente, se inventa y es el que te quita a ti, sí triste mortal, la razón y se la da a los de siempre.
No obstante, al igual que David, yo tengo la onda bien preparada y el proyectil es contundente... Esperemos que también sea certero y efectivo.

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